LOS DRUIDAS Y EL OTRO MUNDO

Por Gaueko Bele

Dentro del pensamiento chamánico existe la concepción de la existencia de varios mundos como una realidad tangible. Los chamanes creen que existe un mundo real, pero también son conscientes de otros planos de existencia y son capaces de acceder a estos mundos. Para ello entran en estados alterados de conciencia a través de diferentes métodos. Cuando un chamán alcanza el éxtasis, bien cuando consume sustancias enteógenas, o bien cuando a través del sonido de su tambor, entra en trance y penetra en un estado alterado de conciencia comenzando lo que es un viaje a estos otros mundos en los que busca, generalmente, conocimientos que de otra manera permanecerían ocultos.

Así pues, el viaje a estos Otros Mundos es considerado una búsqueda de sabiduría.

Mircea Eliade, en su revisión de los diferentes chamanismos que coexisten en el planeta, nos habla de un esquema común a muchos de ellos, formado por tres niveles diferentes.

El primer nivel es la tierra real, el mundo tangible, el mundo ordinario en el que vivimos y compuesto de cosas materiales.

Los otros mundos de este diseño serían un mundo superior en donde podemos encontrarnos a los Dioses y a los espíritus de los guías y un mundo inferior, donde habitan los espíritus de los muertos, los elementales y otro tipo de seres.

Los tres mundos están unidos por un eje central, por un Axis Mundi, por el que se asciende a los cielos o se desciende a los infiernos.

Este mismo esquema chamánico se repite en las diferentes concepciones paganas, tanto en las fuentes clásicas como en las concepciones actuales de estas espiritualidades. Un ejemplo concreto de esta visión sería por ejemplo la visión tradicional asatrú de los Nueve Mundos: nueve realidades diferentes que se pueden aglutinar en tres tipos de planos: los planos medios (como por ejemplo el mundo de los hombres, Midgard) donde habitan los hombres, los planos divinos (como Asgard o Vanaheim) donde está el hogar donde habitan los dioses o el paraíso para los espíritus de los muertos que han caído gloriosamente en batalla y los planos caóticos (Hellheim o Jötunheim) donde moran los muertos y otros seres como los elfos y los gigantes. Todos ellos estarían unidos por Yggdrassil, el Árbol de la Vida, que sirve de conexión entre los mundos.

Es el mismo Padre de Todo, Odín, quien cuenta en el Hávamál que colgado de Yggdrasil en sacrificio recibió el conocimiento de las runas. El sacrificio de Odín es aceptado por la mayoría como un sacrificio chamánico donde Odín atraviesa los 9 mundos hasta Hel o Niflheim (dependiendo de la versión de la leyenda a la que se acceda), hasta el inframundo nórdico y es allí donde recibe el conocimiento de las runas.

En el Hávamál se describe así:

Juro que colgué del retorcido árbol,

allí permanecí las nueve noches,

me hendí con el filo,

sangré por Odin,

yo mismo, un sacrificio por mí

me até a aquel árbol,

del que nadie sabe a donde va su raíz.

Nadie me dio pan

nadie me dio de beber,

a las profundidades

me asomé

para las Runas asir

con un furioso grito

y me precipité en un vertiginoso desmayo.

Bienestar gané

y saber también,

crecí y me crecí en mi crecer

de una palabra a otra

fui llevado y otra más

de hecho en hecho

Si bien, aunque parece ciertamente difícil definir siquiera cuáles son los nombres de los nueve mundos, mucho más su ubicación a lo largo de Yggdrassil, parece claro al esquema de mundos presentado por los chamanes.

En los planos superiores podemos situar lugares como Hlidskiálf, el lugar de Asgard a donde accedía Odín para observar el mundo y los hombres.

El lugar donde habitan los mortales es Midgard que significa el Recinto Central y su propio nombre lo ubica en el centro del Axis Mundi, de la columna de del mundo que es el fresno sagrado.

Otro de los principales mundos a donde viajan los dioses es Jotunheim o Utgard, que quiere decir Recinto Exterior. Y en el extremo opuesto a Asgard y a l a luz de los dioses, podemos nombrar a Niflheim, el País Oscuro, que algunos relacionan con Hel, lo Oculto.

En el druidismo actual, la concepción de la realidad es también muy similar a esta representación chamánica de tres mundos. Ross Nichols, en su obra “El Libro de los Druidas” da nombre a los diferentes planos de la siguiente manera: Anwn, Abred, Gwynvid y Ceugant.

El círculo más alejado es, según esta teoría, Anwn al cuál Nichols identifica como el Caldero del Renacimiento o el puchero de fundición del espíritu. Allí se considera que es el lugar donde se genera la vida. Pero cuando el espíritu nace, asciende en esa espiral hasta el Círculo de Abred.

Abred es el mundo físico, el mundo real. Es el círculo de la naturaliza, de la humanidad. Abred es donde nuestros espíritus aprenden. Abred es el Círculo de lo físico, el Círculo de la Necesidad. En el vive diferentes vida, diferentes encarnaciones Morimos y volvemos al Caldero hasta que nos liberamos de las reencarnaciones.

Desde Abred se puede acceder a Gwynvid, que podríamos comparar a un plano astral superior Gwynvid es el hogar de los espíritus elevados, de los que fueron iluminados con el conocimiento. Es el llamado Círculo de la Purificación, donde nos liberamos del ciclo de las reencarnaciones en Abred, cuando nos hemos liberado de lo que se marca como los tres obstáculos para la perfección del alma: la crueldad innecesaria con los inferiores, la mentira y el orgullo injustificado.

Por último, está Ceugant: Se dice que es el Círculo de Dios. Como no podía ser de otra manera, esa espiral acaba, y comienza, en la Fuente, en el Increado.

Iolo Morganwg, autor decimonónico y uno de los responsables del reconstruccionismo del druidismo actual, realiza el dibujo de esta cosmología en base a círculos; círculos concéntricos que están unidos entre ellos. De hecho, muchos ven esta unión entre los mundos como una espiral que invita a un viaje hacia el interior de los mismos, hacia el centro. Como un triskel.

Es interesante recalcar que esta visión en druidismo no es considerada una verdad dogmática, sino un catma, una creencia fluida expuesta a debate y revisión.

Además, Ross, que recoge las ideas de Iolo, comenta que en la época de Samhain, es posible para los Druidas entrar en Gwynvid y Annwn para buscar guía para sus viajes. Mucho habría que decir de la relación de Samhain y dioses relacionados con el Otro mundo como el Dagda, la Morrigan o Cerridwen.

Iolo, sin embargo, no era conocido por su fiabilidad histórica y se le ha reprochado no ajustarse estrictamente a las fuentes históricas. De hecho, en fuentes más clásicas, es común la mención a otras esferas de la realidad simplemente como el Otro Mundo.

Este Otro Mundo recibe varios nombres en las leyendas celtas. Por una parte, tenemos la “Tierra de la Juventud” o “Tir na n'og” en Irlanda o en Gales, a veces conocida como   “Isla de Breasal” o “Hy Breasail”. En las leyendas tenemos Avalon, la Isla de los Manzanos o la Islta de las Mujeres. Hay también menciones al Otro Mundo como Anwn y en las leyendas más tardías se conoce al Otro Mundo como los Sidhe.

El nombre de “Tir na n´og” nos viene a través de la leyenda de Bran, a quien podemos tomar como el enlace de todas estas leyendas y será nuestro inicio por este viaje al Otro Mundo.

De hecho la leyenda de Bran se relata en un immramas, que son los relatos cuya temática se refiere a las vivencias de los héroes en el Otro Mundo: el viaje que prueba al héroe y se le considera una Iniciación.

Bran, Hijo de Febal, pasea cerca de su fortaleza en la costa occidental de Irlanda y queda encantado por una bella canción; al despertar encuentra una rama de manzano a su lado. Esa noche, la diosa vuelve a su encuentro, le habla sobre el Otro Mundo y le entrega la rama. Decidido a encontrar Tir na n´og, Bran reúne a sus tres hermanos y a varios guerreros y se embarcan en un viaje por el mar. Cuando regresan, el primer miembro de la tripulación salta a tierra firme se convierte en polvo. Puesto que el tiempo corre de otra manera en el Otro Mundo. Bran deja testimonio de su historia y vuelve hacia lo desconocido. La mujer describe así la Isla:

Llevo una rama del manzano de Emain,

Parecida a las que ya conoces.

Crecen en ella ramitas de plata blanca

y hermosos capullos cristalinos de flores.

Hay una isla muy lejos de estas tierra,

alrededor de la cual reflulgen caballitos de mar blancos.

Trazan contra sus orillas su blanco rostro,

y se mantiene sobre cuatro fuertes pilares.

Hay un viejo árbol en flor

sobre el que alegres pájaros cantas a todas horas.

En la más dulce armonía

combinan su canto para marcar las horas.

No se conocen tristezas, no hay sufrimientos aquí,

no hay enfermedad, muerte o pena.

Tal es la vida del justo Emain,

una vida que no se halla en este mundo.

Aparecen entonces unas huestes por la brillante agua,

reman su nave hábilmente hacia la playa,

donde están en círculo brillantes piedras,

y una música dulce y libre de ella se eleva.

A través del tiempo hacia la muchedumbre reunida

cantan una canción que nunca tiñe la tristeza;

cantos de voces, todas a coro,

en plegaria de vida y canción de vida eterna.

Emain de muchas formas junto al mar,

tanto si está lejos como si está cerca,

en brillantes tonos las mujeres pasean,

rodeadas por el limpio y brillante mar.

Y si oyes la dulce voz de las rocas

y los pájaros cantores de la Tierra en Paz,

al alcance de la mano de esas mujeres caminarán;

pues nadie aquí sólo necesita caminar.

Cuando los Milesios conquistan Irlanda,   algunos dioses como Manannan Mac Lêr, se exiliaron. Y se dice que capitaneados por éste fueron a los confines del mar a una tierra de continuas delicias y festejos, que ha sido descrita por las leyendas irlandesas y galesas como la mencionada Tir na n´og.

Otra mención a Bran y al Otro Mundo, se hace en el poema de Taliesin, donde se cuenta el conflicto entre Gwydion, "El Hechicero", quien invoca a los árboles y arbustos de Britania, contra el ejército del "Otro Mundo", liderados por Peblig "El Fuerte", y en último término por su rey Arawn con el fin de obtener las tres criaturas del Otro Mundo, entre las cuales está el Perro Blanco de orejas rojo puntiagudas, a quien se le considera el guardián del secreto que le dará la victoria a Gwydion, que es quien gana la batalla ya que descubre el nombre de Bran y eso le da el poder de vencer.

Cascos seguros tiene mi corcel espoleado,
las altas ramas del aliso están en tu escudo.
Te llamas Bran, el de las ramas relucientes.
Cascos seguros tiene mi corcel en la batalla,
las altas ramas del aliso están en tu mano.
Eres Bran, por la rama que llevas,
Amathaon el Bueno ha vencido.

Resulta interesante la mención a Arawn, el rey de Anwn, el Otro Mundo celta.  

La leyenda nos cuenta que cabalgaba por un bosque cerrado y oscuro, a la caza del ciervo, un caballero llamado Pwyll, señor de las tierras de Dyfed. Se quedó sólo y su caballo se removió inquieto cuando vio aparecer entre los árboles un ciervo a la carrera, perseguido de cerca por una manada pequeña de perros que no eran los suyos, ladrando y aullando enloquecidos.

Su primer impulso fue seguirlos, pero enseguida se dio cuenta de que los perros no eran normales: tenían las orejas completamente rojas, como brasas brillantes que refulgían en medio del pelaje blanco, lo cuál es una señal de los habitantes del Otro Mundo. Así lo hizo el cazador, pero ya era demasiado tarde. Había traspasado los límites del Reino de las Hadas, llamado Annwn, la Tierra de los Muertos. Arawn y Pwyll intercambian sus puestos por medio de un acuerdo para beneficio de ambos. Ambos reyes y sus descendientes mantuvieron la amistad desde entonces, y se intercambiaron regalos: caballos de guerra, perros de caza, armaduras y cadenas. Y el rey Arawn dio a su amigo el nombre de Señor de Anwn para siempre.

En el Mabonogion a Bran se le da otro origen. Se le hace hijo de Llyr y viaja a Irlanda a rescatar a su hermana, donde gana el Caldero de la resurrección.

La relación de la Awen con la figura del caldero es omnipresente en el mundo celta y del druidismo. Recordemos que Taliesin llega a al Awen también a través de un Caldero y de la pócima que bebe de él. El preparado del Caldero de Taliesin, lo hace Cerridwen, aspecto oscuro de la Diosa, y le lleva hasta la Awen, una vez que muere y resucita

A Bran se le da, según esta otra historia, un origen fomorio que es una raza íntimamente ligada al Inframundo. Se le da también aspecto de gigante y se dice que cruzó el mar andando hasta Irlanda y usó su cuerpo como puente para que cruzara el ejército de su bando. Justo antes de mor ir , envenenado por una lanza, pide que le decapiten para evitar sufrimientos, pero no murió y su cabeza siguió con vida. Recordemos que para los celtas, el alma estaba alojada en la cabeza. Por último se enterró su cabeza en la Colina Blanca, cerca de Londres.

Otro detalle a tener en cuenta es que existe una relación entre Morrigan y   Bran, puesto que tanto a este otro aspecto oscuro de la Diosa, como al gigante Bran, se les identifica con el Cuervo   y ese animal está ligado a ambos. Y ambos dos tienen relación con una isla del Otro Mundo, puesto que igual que a Bran se le relaciona con Tyr na n´og, a la Morrigan y en especial a su trasunto artúrico Morgana, se les relaciona con Avalon, la Isla de los Manzanos.

Por último hay que tener en cuenta que otro Dios celta relacionado con el cuervo es Lugh, nieto de Balor, quien imitando a éste consigue engañar a sus enemigos y matar a su abuelo Balor, que era otro dios-rey del Inframundo.

De estas relaciones habría asimismo mucho que hablar.

Pero siguiendo con Bran y el otro Mundo, tenemos que desplazarnos hasta Grecia puesto que la leyenda del decapitado nos lleva a otra historia pagana, esta vez de origen helénico, de un héroe que también viaja al Otro Mundo: Orfeo.

Orfeo se supone hijo de la musa Calíope, aunque su padre varía de versión a versión y es un iniciado en los misterios osiríacos.

Orfeo se casa con Eurídice, para lo que pidió permiso a Zeus , quien se lo concedió sin dudarlo. Su unión fue extremadamente feliz, pero poco duradera. Un día Eurídice estaba huyendo de Aristeo quien la perseguía para tomarla por la fuerza, pero en su carrera fue mordida en el talón por una serpiente cuyo veneno le provocó la pronta muerte.

Orfeo quedó enormemente desconsolado y se propuso devolverle la vida costase lo que costase. Imploró a los dioses de los cielos su devolución al mundo de los vivos pero no tuvo ningún éxito así que se dispuso a bajar a los infiernos, donde pretendía obtener la ayuda de Hades y de su esposa. Se dirigió a tal lugar entonando canciones sobre su profunda tristeza. Éstas eran tan bellas que ablandaron los ánimos de Hades , quien le prometió devolverle a Eurídice a cambio de que mientras subiera de nuevo al mundo de la luz no podía mirar atrás. Llegó Eurídice al sitio donde todos se hallaban y detrás de Orfeo comenzó el ascenso al mundo del que provenía. Sin embargo, la subida era lenta pues Eurídice aún estaba herida y cuando estaban a punto de llegar a la salida,

Orfeo gira la cabeza ansioso, la ve por un momento, intenta abrazarla, pero en ese instante su amada Eurídice se desvanece para siempre en el mundo de los muertos y Orfeo sólo puede alcanzar vapor. La desgracia le cegó e intentó de nuevo penetrar en el Hades, pero Caronte, el barquero, se negó a transportarle de nuevo. Orfeo se quedó en las puertas del infierno siete días más, pero, al ver que no obtendría lo que deseaba, se fue.

A partir de entonces, estuvo vagando por el desierto tocando su lira, encantando a piedras y animales, sin comer nada, y rechazando en todo momento la compañía humana. Terminó en una región de Tracia, donde muchas de las mujeres allí existentes intentaron desposarse con él pero no tuvieron éxito. Después, en venganza por los rechazos que sufrían, estas mujeres, durante unas fiestas en honor de Dionisio , acallaron con sus griteríos la voz de Orfeo para que no perturbara sus deseos asesinos, rodearon al héroe y lo mataron, despedazándolo en muchos trozos.

Su cabeza fue arrojada al río Hebro, y cuando llegó a las costas de Lesbos, las Musas la recogieron y la sepultaron. Se dice en otra versión que la cabeza fue puesta en una cueva consagrada a Dionisio (heredero de los misterios Osiriacos) y se transformó en oráculo.

Robert Graves, en “Los Mitos Griegos”, asemeja la cabeza de Orfeo a la de Bran y tanto el nombre de uno como el del otro podría tener relación con el Aliso, árbol mencionado anteriormente en el poema del bardo Taliesin. Otra relación que hace, es la existente entre el Averno al que desciende Orfeo y el Avalon celta.

Lo interesante de la leyenda de Orfeo además de la relación de ambos héroes es como Euridice asciende en forma de sombra tras y cómo el héroe pierde esa sombra, pierde a su otro Yo, a Eurídice que se convierte en su parte femenina al dudar.

La sombra, según Jung, es como mirarse en un espejo que nos muestra los recovecos de nuestro inconsciente personal, y, por lo tanto, aceptar la sombra es aceptar el "ser inferior" que habita en nuestro interior.

La sombra personifica al inconsciente personal pero también es una componente arquetípica ya que todos los seres humanos portan consigo una sombra, un "aspecto sombrío" que actua mediante la proyección de contenidos del inconsciente personal. Estas proyecciones conforman un comportamiento arquetípico que configura a la sombra como un fenómeno colectivo.

La sombra ha sido relacionada tradicionalmente con el mal, y por tanto con la figura de Satán y con el Infierno. Pero hay que tener en cuenta que Satanás, el Enemigo, es también Luzbel, en quien muchos ven el Prometeo de la tradición hebrea.

Una leyenda análoga en muchos sentidos a esta presentada anteriormente de Orfeo y relacionada igualmente con el Otro Mundo y su vertiente de escuela, es la leyenda vasca de Atarrabi y Mikelats, los hijos de Mari, la Madre del panteón vasco.

De Atarrabi se dice que junto con su hermano menor, Mikelats, estudió en la caverna de Etsai, que en euskera quiere decir Enemigo, quien le enseñaría una extensa cultura.

Pero mediaba la condición de que, una vez concluidos sus estudios, uno de los hermanos se quedara para siempre en aquel lugar tenebroso. Llegado el momento la suerte quiso que el que tuviera que permanecer en la cueva fuera el hermano de Atarrabi. Mas éste, que poseía un gran corazón, en el último momento decidió quedarse como esclavo, para que su hermano pudiera salir libremente.

El diablo obligaría entonces a Atarrabi a pasar por el cedazo la harina de su inmensa despensa. Pero sería aquella una tarea sin fin, pues el cedazo, que tenía las mallas poco tupidas, dejaba pasar a través de ellas la harina junto con el salvado.

Además, aquel diablo, para tener bien controlado a su discípulo, le estaba preguntando constantemente: "Atarrabi, nun naiz?" -"Atarrabi, ¿dónde estás?"-. A lo que el prisionero había de responder: "Emen nago" -"aquí estoy"-.

Mas como era infinitamente inteligente, Atarrabi enseñó al cedazo a responder por él. Así, cuando el diablo formulaba la consabida pregunta, era el instrumento quien respondía.

Mientras tanto, el hijo de Mari abandonaba sigilosamente aquel antro, andando para atrás. Todo estaba saliéndole a la perfección, pero cuando ya estaba en la puerta, fue descubierto por el diablo. Este se avalanzó sobre el fugitivo rápidamente, aunque aquél, logrando alejarse a tiempo, pudo ponerse a salvo. Desgraciadamente, la sombra del prisionero que estaba aún dentro de la caverna fue capturada por el diablo.

Atarrabi se hizo cura después de aquello, y aunque estaba privado de su sombra, ésta le venía cuando, celebrando misa, llegaba el momento de la consagración. Como sin sombra no podría alcanzar la salvación eterna, pasados muchos años, cuando ya era viejo, ideó un ingenioso ardid para conseguirlo. Le ordenó al sacristán que lo asesinara en el momento de la consagración, cosa que aceptó el subordinado. No lo haría el primer día, pues no se sentiría con ánimo. Ni tampoco el segundo. Pero el tercero, descargándole un fuerte garrotazo, acabaría con la vida de Atarrabi. Seguidamente colocaría el cadáver del sacerdote, tal y como éste le ordenase, sobre una roca próxima a la iglesia. Además se dedicaría a observar qué clase de aves se llevaban el cuerpo. Si lo hacía una bandada de cuervos, su alma se condenaría. Si eran palomas quienes tal hiciesen, se salvaría. Afortunadamente, para contento del sacristán, sería precisamente un grupo de palomas quien levantase el cadáver del cura, lo cual quería decir que éste había alcanzado su salvación.

La leyenda a pesar de estar cristianizada nos habla de los mismos elementos: un viaje al Otro Mundo como forma de aprendizaje, de enfrentamiento a la sombra interior, de adquisición de conocimientos ocultos pues recordemos que Orfeo adquiere el don de la profecía.

En relación del Viaje al Otro Mundo como escuela en el mundo celta tenemos el viaje de Cuchulain. Cuchulain viaja al Otro Mundo en busca de Scatagh, que vivía en la Isla de las Sombras y preparaba a los jóvenes que acudían a verla para que pudieran acometer grandes empresas bélicas y hechos de armas de todo tipo. Sin pérdida de tiempo Cuchulain salió en busca de la diosa guerrera, para lo cual debió enfrentar, desde el comienzo mismo de su viaje, graves peligros, cruzando bosques encantados, llanos gélidos y tórridos desiertos, hasta que, al llegar a la llanura de Iall-Fedhuc (Mala Suerte), se vio detenido por interminables ciénagas de pestilente lodo que inmovilizaba sus pies y elevados riscos resbaladizos donde sus manos no podían afirmarse. Ella le forma en las artes de la guerra y le regala la lanza de Lug, para que combata con ella.

Su padre fue precisamente Lug y fue un mancebo de extraordinaria belleza, estatura y simpatía, y el favorito de las damas y de los poetas, aunque podía experimentar una horrenda transformación cuando le poseía el frenesí de la batalla. Su cuerpo, entonces, temblaba violentamente; sus talones y pantorrillas rotaban hasta quedar en la parte delantera de sus extremidades ;uno de sus ojos se hundía en el interior de su cabeza mientras que el otro se proyectaba hacia afuera y quedaba, enorme y rojo, colgando sobre su mejilla; en su boca abierta cabía la cabeza de un hombre; sus cabellos se erizaban corno espinas y de la punta de cada uno de ellos pendía una gota de sangre; del aro de su corona brotaba una columna de sangre casi negra, tan gruesa como el mástil de un barco grande. Una sola pierna, un solo ojo; la historia nos recuerda a su padre Lugh y a su bisabuelo Balor.

Además, esta furia guerrera nos recuerda la de los guerreros Berserker vikingos. se piensa que el estado furioso de los berserkers estaba directamente relacionado con la ingestión de hongos, concretamente la Amanita Muscaria.

En la historia de Cuchulain   el caldero mágico aparece dos veces: una cuando el héroe desciende al sidh en busca de los cuatro objetos mágicos de los celtas de Irlanda: el caldero del Dagda, la lanza de Lug, la piedra de Fal y no recuerdo el cuarto, siempre lo olvido. Estos objetos provenían a su ves de cuatro ciudades míticas aún para los celtas,: Gorias, Murias, Falias y nunca recuerdo la cuarta. La posesión de los cuatro objetos hacía a un héroe invencible. La lanza perseguía al enemigo sin desviarse jamás de su destino, la piedra gritaba cuando pisaba sobre ella un rey auténtico y callaba cuando lo hacía un impostor o un usurpador, y el caldero devolvía la vida a los guerreros muertos, no porque los sumergiera en agua o los cociera, sino porque los mantenía inmersos en un caldo de hierbas mágicas que provocaban la regeneración, la sanación de heridas y la reactivación del organismo.

La segunda intervención del caldero en la historia de Cuchulain es cuando este, enloquecido por haber dado muerte a su hijo, escapa para ir a combatir contra un ejército inexistente. En el camino encuentra a las tres brujas hijas de Calatín, el druida de Maeve, reina de Connaguth. Cuchulain antes ha matado a Calatín en combate. Las hijas ahora han regresado para vengarse. Adoptando una apariencia irreconocible, ellas cuecen en un caldero a la vera del camino el cuerpo de un mastín, animal totémico de Cuchulain y cuya carne este no puede probar, pues lo tiene prohibido bajo geasa. Pero ellas lo inciotan, espetan un trozo de la carne del perro y Cuchulain la come, con lo que resulta envenenado. Aquí el caldero más que dar la vida la quita.

Un dato a tener en cuenta es la relación entre la Morrigan y Cuchulain. Iolair Faol nos comenta en su artículo dedicado a la Morrigan:

“La Morrigan es la diosa de la muerte que asume la forma de un cuervo. En las leyendas irlandesas Morgan, es La Morrigan a la cual se invocaba a la batalla por medio de una incitación de los cuernos de guerra o de los graznidos de los cuervos. Los cráneos de los caídos en batalla eran llamados "las bellotas de La Morrigan", es decir de la Diosa del Destino humano. Fue amante de reyes, ayudó a los Tuatha dé Danann en sus batallas. Intentó seducir a Cuchulainn, presentándose como una atractiva joven, dado que era el mejor guerrero y quien
repartía mas muerte siendo rechazada por éste, desdeñándola por el fragor de la batalla. La Morrigan consternada le ataca cambiándo de forma, anguila, lobo, vaca, pero Cuchulainn siempre la vence, al final lo lleva hacia su destino, la muerte, descendiendo sobre él, en forma de cuervo, cuando está herido de muerte, atado a un árbol”

Pero no es Orfeo el único griego que viaja al Otro Mundo, ni el único con una relación con el mundo celta. Tenemos el ejemplo de Hércules.

Hercules tiene un encuentro directo con los enteógenos y con el Otro Mundo en sus dos últimos viajes. En su prueba número once, Hercules viaja al Jardín de las Hespérides a por las manzanas del jardín. Son muchos los autores que relacionan las manzanas de las Hespérides con la Amanita Muscaria y por tanto con el viaje chamánico.

La leyenda nos cuenta lo siguiente sobre el legendario Jardín de las Hespérides. Comenzaba su historia con Atlas. Atlas era un gigante, hijo del Titán Japeto. Los titanes fueron vencidos por Zeus, rey de los dioses, que los arrojó al Tártaro -el infierno. Atlas había participado en la lucha junto a su padre, y según unos, Zeus lo condenó a sostener la bóveda celeste sobre sus hombros. Atlas tuvo tres hijas, las Hespérides: Egle, Eritia y Aretusa. Las tres vivían en la tierra más occidental del mundo, unas islas maravillosas en el Océano Atlántico, un paraíso terrenal donde el clima era benigno y donde los árboles producían manzanas de oro. La diosa Gea (la Madre Tierra) había hecho brotar esas manzanas como regalo de bodas para los reyes de los dioses, Zeus y Hera. Las Hespérides cultivaban el Jardín, pero éste era custodiado por Ladon, un fiero dragón que arrojaba fuego por sus cien cabezas.

El trabajo número once consistió en robar las manzanas de oro del Jardín de las Hespérides. Hércules encontró a Atlas sosteniendo el cielo al borde del Océano, en las montañas que hoy llamamos el Atlas. Puesto que el dragón del Jardín de las Hespérides conocía a Atlas, Hércules lo convenció para quedarse él en su lugar sosteniendo el cielo, mientras el gigante iba a las islas y robaba las manzanas. Atlas fue al Jardín, en el que pudo entrar ya que el dragón lo reconoció; mató al monstruo, robó las manzanas de oro, y regresó donde estaba Hércules. Atlas, cansado de sostener el cielo, pretendió dejar a Hércules en esa posición, pero el héroe logró engañarle, pasarle la carga de nuevo, y huir con las manzanas

Tras este Viaje, Hércules se inicia en los misterios Eleusinos, bebe el kykeon y desciende al Infierno, al mismo averno que Orfeo, en busca del Cerbero, su última prueba.

Graves comenta al respecto que el viaje al Averno de Hércules es la consecuencia directa del viaje a las Hespérides. Hercules consigue así la inmortalidad y su viaje hacia la divinidad. Igualmente vuelven a salir a colación los misterios Osiriacos.

Da mucho que pensar también que se relacione a Oghmios, el Dios celta del conocimiento y precursor del Ogham con Hércules, y que a ambos se les represente de la misma manera, puesto que en principio ambos dioses no tienen nada que ver, pero resulta curioso esta identificación entre ambos y también habría muchas cosas que analizar en ella.

José Alfredo Gonzalez Celdrán, en su libro “Dioses, hombres y hongos” nos comenta que Las gentes del lejano País de los Hiperbóreos, allá por Eurasia, enviaban a Apolo unos frutos particulares durante las fiestas Targelias celebradas en Delos en honor del dios y que tal vez la ofrenda que llegaba anualmente a Grecia procedía del Paraíso de las Hespérides y presumiblemente consistía en manzanas. Aunque identifica estas manzanas con la fruta que provoca la iluminación a Gilgamesh y con el fruto del Arol del conocimiento judeoscristiano. En definitiva lo identifica con Amanita Muscaria y por lo tanto con el Soma hindú, y con el kykeon usado en los Misterios eleusinos. El fruto que otorga la inmortalidad.

Y los celtas tienen su propio terreno custodiado por mujeres y lleno de manzanos que otorgan sabiduría. Las Hespérides son fácilmente identificables con la Isla de Avalon. Avalon, el Otro mundo. Avalon la Isla de Cristal.

Con el nombre de Avalón o Ynis Afallach (Isla de las Manzanas), se conocía una isla mítica, paradisíaca, centro del Más Allá en el ciclo artúrico.

Elisabeth Ross, en su artículo, Avalon, La Isla de las Manzanas comenta:

“Los celtas la llamaban Ynisvitrin, o Inis Gutrin, Isla de Cristal. También es la Isla Radiante y la Entrada a Annwm, el Otro Mundo. Se dice que Avalon viene de la vieja palabra bretona aval, manzana, y es por lo tanto la Isla de las Manzanas. Y aunque todavía hay estudiosos que no concuerdan con la teoría dominante, el pueblo británico da por hecho que la Isla de Avalon se encuentra, geográficamente, en Glastonbury Tor.”

Esta isla, Avalon, también es identificada con Caer Sidhi , el hogar de la Diosa Cerridwen y la relaciona de nuevo con su caldero iluminador. El mismo caldero relacionado con Morgana, anteriormente mencionada.

La misma autora dice al respecto:

“Es La Dama del Lago- amante y discípula en unas versiones, sacerdotisa de la Diosa en otras- la que le da Excalibur, que al final vuelve al fondo del lago. Es Morgana quien vive en Avalon junto con sus nueve hermanas, .las nueve doncellas de el caldero de Annwn, poseedora de poderes de transformación y sanación y perteneciente al pueblo de las hadas, quien lo enfrenta por lo que considera, justamente, traición. Ambas lo escoltan, cuando muere, hacia Avalon, Caer Sidi, el Castillo Espiral, el Otro Mundo, Annwn.”

El último viaje al Otro mundo por parte de los druidas y transmitido en las leyendas celtas, una vez analizados Tyr na n´og, Anwn, Avalon y Caer Sidhi son los Sidhe.

Algunos de los Tuatha De Danann optaron por partir a Tir Nan Og. A aquellos Tuatha que se quedaron, Dagda, su nuevo rey, les concedió viviendas, asignando a cada uno un "sidhe" (colina o altozano), constituyendo cada uno de éstos la entrada a un maravilloso mundo subterráneo.

Los Sidhe   son los túmulos, las montañas huecas que sirven a los Tuatha de Danann de hogar una vez que los Milesios les invaden y proporcionados por el Dagda, quien por cierto también dispone de un caldero milagroso.

De esta forma, los dioses celtas fueron conocidos por el nombre de Aes Sidhe (Gente de las Colinas). Cada dios era un Fer-Sidhe (Hombre de la Colina), y cada diosa, una Bean-Sidhe (Mujer de la Colina). Los dioses se van asemejando a los elfos y las hadas y los sidhe se hacen sinónimo del mundo feérico y hay una identificación entre los Sidhe y Faerie, el mundo de las hadas. El hogar tradicional de las hadas son las antiguas obras de tierra, como las fortalezas y los túmulos.

Historias de hadas y elfos que nos muestran entre otros al Leprechaun y de nuevo a Lugh.   El Leprechaun es un enano que viven en las casas irlandesas y que son conocidos sobre todo por su arte de hacer zapatos, los cuales entregan a los elfos. El nombre de leprechaun es la degeneración Lugh: "El pequeño jorobado Lugh", o Luchorpain, se convirtió con el tiempo en leprechaun, el duendecillo guardián de tesoros escondidos y experto zapatero de un solo zapato. Un solo zapato, como una sola pierna tenía Balor. Son además guardianes de tesoros, y llevan gorro rojo. Rojo como las orejas de los perros de Anwn, como las orejas de ciervo del cuento de Taliesin, o como las manzanas de Avalon, o como la Amanita Muscaria.

Hadas y elfos que viajaban en comitiva, como la Cacería Salvaje de Arawn, raptando a aquellos mortales que quisieran unírseles y lo que en ese Otro Mundo al que el mortal era conducido pasaban horas, en la tierra eran años y años.

Como en la historia de Bran, con la que hemos comenzado esta presentación.

Desgraciadamente, aunque este artículo se queda corto porque el Otro Mundo, tan importante para los druidas, es un tema del que se podrían escribir tomos y este esbozo aquí presentado   apenas ahonda en el asunto, pero parece pues probada la íntima relación de los druidas con el Otro Mundo y los estados alterados de conciencia chamánicos.

BIBLIOGRAFIA

“El chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis” de Mircea Eliade

“Hombres, dioses y hongos” de Jose Alfredo González Celdrán

“El Libro de los Druidas” de Ross Nichols

“Druidas” de Peter Berresford Ellis

“Los Mitos Griegos” de Robert Graves

“Los Mitos Germánicos” de Enrique Bernárdez

“Diccionario de Mitología” de Marisa Belmonte y Margarita Bargueño

“El enigma de los Celtas” de Pilar Huertas y Jesús de Miguel

ENLACES DE INTERNET

Revista ENTHEOS: http://www.entheomedia.com/